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LA CONSTITUCIÓN SOVIÉTICA DE 1918.

El Contexto Histórico.

El nuevo Estado revolucionario en Rusia tuvo que hacer frente, tras la Toma del Palacio de Invierno de Petrogrado y el triunfo de la Revolución Socialista de octubre de 1917, a una conjunción involucionista de fuerzas internas y externas cuyo objetivo era el derrocamiento del poder soviético, de forma similar a los acontecimientos históricos que sucedieron a la “Toma de la Bastilla” de París en la Revolución Francesa.


Los partidarios de antiguo régimen zarista, los cuales tenían importantes apoyos en el Ejército y la Iglesia Ortodoxa rusa, así como las clases explotadoras, representadas por la tradicional aristocracia terrateniente, eran las principales fuerzas contrarrevolucionarias internas.


Los otros contrarrevolucionarios fueron los kulaks o “campesinos propietarios de tierras”, así como la burguesía, los cuales tomaron fuerza a partir del proceso de industrialización del Imperio ruso, iniciado en la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, estos grupos fueron oportunistas al unirse a la “Revolución de Marzo” de 1917, aunque esperando el derrocamiento del poder soviético.


Los contrarrevolucionarios de la burguesía estaban representados en los partidos liberales, como los eseristas -intelectuales que se autonombraron representantes del campesinado, o los mencheviques, la facción capitalista y minoritaria del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR). Los mencheviques no tardaron en enfrentarse a los bolcheviques, la facción comunista liderada por Lenin y mayoritaria del Partido.


El nuevo Estado soviético en Rusia también tuvo que enfrentarse a una coalición o Entente de potencias extranjeras intervencionistas, la cuales apostaron decididamente por derrocar el poder revolucionario. Estas potencias imperialistas, las cuales eran capitaneadas por los principales países que ganaron la Primera Guerra Mundial, invadieron Rusia en varios frentes y aportaron hasta un cuarto de millón en tropas al Ejército Blanco, las fuerzas contrarrevolucionarias internas. 


La guerra civil rusa y la intervención extranjera iniciaron la primavera siguiente del triunfo de la “Revolución de Octubre” de 1917, aun cuando Rusia ya estaba devastada por los desastrosos efectos de la Primera Guerra Mundial.


Las condiciones sociales de la naciente Unión Soviética se agravaron y el colapso económico era casi inminente, debido a los siguientes factores:+


1. El aislamiento internacional consiguiente y complementario a la agresión extranjera. 

2. El bloqueo económico de las potencias capitalistas a la Unión Soviética, la cual afectaba el comercio exterior y, por extensión, al sector industrial. 

3. Las cesiones territoriales contempladas en el Tratado de paz de Brest-Litovsk con las potencias centrales y aliados que, si bien cumplió con la imperiosa necesidad de poner fin a la desastrosa participación de Rusia en la Gran Guerra, ocasionó importantes pérdidas económicas de recursos: agrícolas, industriales y energéticos.

4. Las nefastas consecuencias para la economía de la guerra civil, provocada por los enemigos internos y externos de la Revolución, especialmente en la agricultura y la ganadería. 

5. Los propietarios de pequeñas y medianas explotaciones de las zonas rurales declararon una auténtica guerra económica para evitar la distribución de alimentos a los centros urbanos de la RSFSR, condenando a la población a privaciones que, provocaran malestar social e inestabilidad política.


Es en ese contexto caracterizado por la guerra civil y la intervención extranjera, que se puede calificar como de emergencia revolucionaria denominada “Comunismo de Guerra”, es cuando se redacta y promulga la ley fundamental del primer Estado socialista: la Constitución de la RSFSR de 1918. 


Resumen Introductorio.

La constitución fue promulgada para un «periodo transitorio» cuya base es «el establecimiento de la dictadura del proletariado» para «el aplastamiento completo de la burguesía» y construir el socialismo, según el mismo artículo 9 de la Constitución.


El concepto «...dictadura del proletariado» se basa en la obra de Marx, que definió la misma como «...el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases» en la que la existencia del Estado, como aparato de dominio u opresión de unas clases sobre otras, dejaría de tener sentido «...ni división de clases ni poder del Estado». 


La constitución de 1918 formaliza legalmente una serie de medidas, radicalmente revolucionarias, para ese período transitorio y de emergencia revolucionaria: 


1. El poder soberano del Estado reside en los soviets o consejos de obreros, campesinos y soldados. El punto y final constitucional a la dualidad entre el parlamentarismo burgués, surgido tras la “Revolución de Febrero” de 1917, compuesto por la Asamblea Constituyente basada en un sistema de partidos y hegemonizada por la minoritaria burguesía rusa, contra el poder soviético proclamado en la “Revolución de Octubre”, basado en un sistema representativo de la mayoría social, es decir, los diputados de las clases trabajadoras y campesina. Una de las consignas maestras de la Revolución se elevó así a rango constitucional:

«...Todo el poder para los soviets».


2. El armamento de los trabajadores. la implantación del poder de los soviets se hace efectiva a través del armamento de los trabajadores y el desarme de las clases poseedoras. Además, se instituye el servicio militar obligatorio en el recién creado Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, reservándose de forma exclusiva a las clases trabajadoras la posesión y uso de armas. En especifico el articulo 19 de la Constitución dispuso, como deber y honor, que: 

«...defender la Revolución con las armas en la mano».


3. Los derechos electorales para las clases trabajadoras y supresión de derechos a las clases explotadoras. Todos aquellos que no formen parte de la minoría explotadora, tiene el derecho a ser electores o elegibles en la República y, por tanto, sujetos constitucionales del poder soberano de los soviets. En concreto, los derechos electorales son para todos aquellos que, viven de su trabajo productivo o público, los obreros de todos los sectores de la industria o el comercio, los trabajadores, los incapacitados, los jubilados, los dedicados a tareas domésticas en las familias trabajadoras, los soldados, así como los campesinos y cosacos sin mano de obra ajena. 


Es una medida constitucional que,  priva de derechos electorales a la minoría social de las clases no productivas del antiguo régimen: los que viven del trabajo ajeno, como la burguesía urbana o propietarios rurales que explotan mano de obra para lucrarse, los que viven de rentas o dividendos de capital y empresas, monjes y sacerdotes, exfuncionarios y exagentes policiales del aparato de represión política del Estado zarista y, en concreto, los miembros de la Casa de la antigua familia imperial.


La Declaración de “Los derechos del Pueblo trabajador y explotado”.

Esta declaración podría considerarse la primera ley fundamental del primer Estado socialista de la Historia, fue promulgada poco después del triunfo de la Revolución Socialista de Octubre.


La proclamación del poder soviético se basa en la propuesta redactada por Lenin, aprobada por la sesión del Comité Ejecutivo Central del 3 de enero de 1918 y, ratificada con algunas modificaciones, el día 12 de enero por el III Congreso de los Soviets de toda Rusia. 


La Versión Definitiva.

La “Declaración de los Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado” fue incorporada como Primera Parte -capítulos I a IV- de la primera Constitución de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR), adoptada por el V Congreso de los Soviets de toda Rusia, el día 10 de julio de 1918. 



CAPÍTULO I

Articulo 1°.  Rusia es declarada República de los Soviets de Diputados obreros, soldados y campesinos; a los que pertenece todo el Poder central y el Poder local.


Artículo 2°. La República de los Soviets de Rusia está instituida sobre la base de la libre unión de las naciones, formando la Federación de las Repúblicas nacionales de Soviets.


CAPÍTULO II

Artículo 3°. Proponiéndose como objeto esencial la abolición de toda explotación del hombre por su prójimo, el aniquilamiento total de la división de la sociedad en clases, el aplastamiento sin piedad de los explotadores, el establecimiento de la organización socialista de la sociedad y el triunfo del socialismo en todos los Estados, el III Congreso de los Soviets de Diputados, obreros, soldados y campesinos de Rusia, decreta lo siguiente:


a. Con el fin de realizar la socialización de la tierra, queda anulada la propiedad individual sobre la tierra y todas las propiedades rústicas son declaradas del dominio público y transferidas sin indemnización a las masas trabajadoras, sobre la base de igualdad en el usufructo de la tierra.


b. Todas las aguas y bosques, suelo y subsuelo, que ofrezcan interés público, así como el material y herramientas, el ganado, las granjas modelos y las explotaciones agrícolas, son declarados bienes públicos.


c. Con objeto de asegurar el Poder de los trabajadores sobre los explotadores, quedan ratificadas las leyes de Inspección Obrera y la Ley del Consejo Superior de la Economía Nacional, como primeros pasos hacia la transferencia de las fábricas, industrias, minas y ferrocarriles y otros medios de la producción y de transporte, en plena propiedad, a la República obrera y campesina de los Soviets.


d. El III Congreso de los Soviets de Rusia considera la ley de los Soviets relativa a la anulación de préstamos negociados por los gobiernos del zar, de propietarios y de la burguesía, como el primer golpe dado al capitalismo financiero internacional y expresa la esperanza de que el Poder de los Soviets avanzará resueltamente en este camino hasta la victoria completa de la revolución obrera internacional contra el yugo del capital.


e. El Congreso ratifica la nacionalización de los bancos en provecho del Gobierno obrero y campesino como una de las condiciones de la liberación de las masas del yugo del capital.


f. Con el objeto de destruir todas las clases parásitas de la sociedad y para organizar el régimen económico, ha sido instituido el trabajo obligatorio para todos.


g. A fin de garantizar la plenitud del Poder a favor de las masas trabajadoras y de eliminar toda posibilidad de restablecimiento del Poder de los explotadores, el Congreso decreta el armamento de los trabajadores, la formación del Ejército Rojo socialista de los obreros y campesinos y el desarme completo de las clases posesoras.


CAPÍTULO III

Artículo 4°. Expresando la resolución inflexible de arrancar a la humanidad de las garras del capital financiero y del imperialismo, que en la presente guerra, la más criminal de todas, han cubierto de sangre la Tierra, el III Congreso de los Soviets se asocia a la unanimidad de la política seguida por el Poder de los Soviets sobre la denuncia de los tratados secretos, la organización de una fraternización, la más amplia, con los obreros y campesinos de los ejércitos en lucha en el momento actual, y la obtención a cualquier precio, por medio de medidas revolucionarías, de la paz democrática de los trabajadores, sin anexiones ni indemnizaciones, sobre la base de la libertad de los pueblos para disponer de sí mismos.


Artículo 5º. Con este mismo objeto, el III Congreso de los Soviets insiste en el abandono total de la política bárbara de la civilización burguesa, que establece la prosperidad de los explotadores, en algunos países predestinados, sobre la servidumbre de centenares de millones de trabajadores, en las poblaciones de Asia, de las colonias y, en general, de los pequeños países.


Artículo 6º. El III Congreso aprueba la política de los Soviets de los Comisarios del pueblo, proclamando la total independencia de Finlandia, la retirada, comenzada ya, de las tropas rusas de Persia, y reconociendo a Armenia la libre disposición de sí misma.


CAPÍTULO IV

Artículo 7°. El III Congreso de los Soviets de los diputados obreros, soldados y campesinos de Rusia estima que ahora, en el momento de la lucha decisiva del proletariado contra sus explotadores, no puede haber ningún lugar para éstos en un órgano cualquiera de los Soviets. El Poder debe pertenecer íntegra y exclusivamente a las masas trabajadoras y a su representación autorizada, a los Soviets de los Diputados obreros, campesinos y soldados.


Artículo 8º. Al mismo tiempo, esforzándose en crear una alianza efectivamente libre y voluntaria y, por lo tanto, más sólida y más estrecha, de las clases trabajadoras de todas las naciones de Rusia, el III Congreso de los Soviets se limita a establecer los principios fundamentales de la Federación de las Repúblicas de los Soviets de Rusia, reservando a los obreros y campesinos de cada nación la facultad de tomar libremente en sus propios Congresos la decisión de fijar los principios y las bases fundamentales de su participación en el Gobierno federal y en las otras instituciones federativas de los Soviets.


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