Las “Casas
Redondas” (круглые
дома), aunque también son apodados como las “rosquillas” o “baguels”, son
dos edificios residenciales de forma circular en el oeste de Moscú, construidos
por el arquitecto Yevgeny Stamo y el ingeniero Aleksandr Markelov, quienes
querían diseñar su propio proyecto de vivienda para diversificarse de la típica
arquitectura planificada soviética, en especial de las jrushchovkas (хрущёвка). La
principal autoridad arquitectónica comunista y el instituto Mosproject-1 de
Moscú, les permitieron salir de las soluciones regulares y construir un
edificio circular.
La
verdadera idea del proyecto era intentar restaurar el “antiguo patio
residencial soviético”, añadir atractivo a las zonas urbanizadas típicas y
proporcionar a los residentes las infraestructuras necesarias a poca distancia.
Así, la primera planta del edificio quedó reservada a equipamientos como
comercios, también un club infantil e incluso una biblioteca.
El patio aislado tiene su propio
parque, con áreas de juegos para niños y se siente como si estuviera muy lejos
de la bulliciosa ciudad.
Sin embargo, tiene mala acústica: un pequeño ruido resuena mucho,
rebota en las paredes, lo que hace que sea ruidoso por la noche si sucede algo
en el patio.
La construcción del primer edificio circular en la calle Nezhinskaya se completó en 1972. Esto causó una gran impresión en los moscovitas y, durante mucho tiempo, existió la leyenda urbana de que las casas se construyeron para los Juegos Olímpicos de Moscú, diseñados con la forma de los anillos olímpicos. Esta versión se difundió en la prensa sin ningún motivo, según el antiguo director del Instituto Genplan de Moscú, llamado Sergei Tekchenko:
“...en
primer lugar, las casas redondas ocuparon demasiado terreno y, en segundo
lugar, resultaron ser menos eficientes que los edificios estándar”.
Los
costos aumentaron debido a la necesidad de un seguimiento constante de un solo
proyecto, además, tales casas requirieron adiciones monolíticas, lo que aumentó
el costo y la duración de su construcción.
Las desventajas de esta forma de
construcción se hicieron evidentes al cabo de unos años: en el patio soplaba
constantemente un fuerte viento, se oían voces muy fuertes y una gran parte de
los apartamentos no cumplían con los estándares de aislamiento térmico requeridos.
El
primer edificio contiene 913 apartamentos. Las
habitaciones aquí no son rectangulares sino más bien trapeciales, lo que
dificulta la colocación de los muebles. Las
reparaciones en los apartamentos son difíciles de realizar debido a la forma
trapezoidal de las habitaciones y, a menudo, los residentes e invitados tienen
dificultades para encontrar las entradas adecuadas.
Las
debilidades del proyecto arquitectónico impidieron que se construyeran
edificios de este tipo, por lo menos después de que se completó la construcción
del segundo edificio en la calle Dovzhenko.
El segundo edificio se terminó en
1979, ubicada en la calle Dovzhenko, contó con 26 entradas también, pero con 20
apartamentos de más. Fue construido cerca de los estudios Mosfilm, por lo que
el edificio apareció a menudo en los largometrajes soviéticas de la época,
incluso los mejores apartamentos fueron regalados a los actores de cine y
teatro.
El antiguo “arquitecto en jefe”
de Moscú, llamado Mikhail Posokhin, elogió la contribución de Stamo al paisaje
urbano y lo comparó junto a arquitectos como Vasily Bazhanov y Alexey Shchusev,
quienes también contribuyeron al paisaje urbano de la capital rusa.








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