El «Palacio de Cultura y Ciencia» de Varsovia es uno de los edificios más famosos de Europa del Este. El rascacielos fue un regalo para la Polonia de la posguerra por parte del mismismo Josef Stalin, el cual se eleva sobre la ciudad en más de un sentido.
El rascacielos fue diseñado por el arquitecto soviético Lev Rudnev, así mismo, fue construido en gran parte con maquinaria y trabajadores soviéticos. Este se parece claramente a los rascacielos de las «Siete Hermanas» en Moscú, el más grande de los cuales, la Universidad Estatal de Moscú, también fue un diseño de Rudnev.
La concentración de recursos sociales del edificio es notable, entre las instituciones alojadas se encuentran el «Palacio de la Juventud» y la «Sala de Congresos», la cual es utilizada para conciertos.
La ley de “descomunización” del partido neonazi «Ley & Justicia» de 2016, ordena que todas las calles, espacios públicos y monumentos asociados con el período comunista sean renombrados o eliminados. Sin embargo, El Palacio es una isla duradera del socialismo de mentalidad pública, en medio del desarrollo urbano sin control de la ciudad, un recordatorio de que los logros concretos de la era comunista no se descartan fácilmente. Los esfuerzos repetidos para privatizar el Palacio, para disminuir su impacto en el horizonte mediante la construcción de rascacielos rivales, incluso para demolerlo, han fracasado.
Un químico llamado Piotr Szczęsny prendió fuego fuera del Palacio en protesta contra la brutal agenda neonazi de la última década. La muerte de Szczęsny fue el ejemplo más extremo hasta la fecha de la renovada politización del Palacio desde 2015.








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