El
abuelo paterno de Fela, el reverendo Josiah J. Canon Ransome-Kuti, fue el
primer Ransome-Kuti en publicar un disco. Este viajó a Londres en 1925, a los
70 años, en donde grabó algunos himnos cantados en yoruba para el sello
Zonophone.
El
padre de Fela, el reverendo Israel Ransome-Kuti, era el director de la escuela
secundaria en Abeokuta. El primo hermano de Fela, Wole Soyinka, más tarde
escritor ganador del Premio Nobel, a veces pasaba sus vacaciones escolares en
la casa de los Ransome-Kuti.
Los
padres de Fela se oponen activamente al dominio colonial británico. En una
ocasión, su padre recibe un corte en la cara con la bayoneta de un soldado, por
negarse a quitarse el sombrero mientras pasaba junto a la bandera británica que
ondeaba en el cuartel del ejército local.
La
madre de Fela se había hecho amiga íntima de Kwame Nkrumah, el presidente
inaugural de Ghana, durante la década de 1940. Ghana se convirtió en el primer Estado
de África en liberarse del dominio británico en 1960.
El curso de la Historia
que devendría en mito comenzó en 1958, cuando Fela cambió por primera vez su
destino: había partido a Londres para estudiar medicina como sus hermanos, pero
una vez allá escribió una carta a sus padres diciendo que iba a estudiar
música.
Él se inscribió en
la “Universidad de la Trinidad” de Cambridge y al poco tiempo comenzó también a
involucrarse en la escena nocturna de jazz de la ciudad. Su primo Wole Soyinka, había puesto en escena por entonces una de
sus obras teatrales en el “Teatro de la Corte Real” e invitó a Fela para que
interpretara la música de acompañamiento.
Wole Soyinka contó
en más de una ocasión que:
“...la obra trataba sobre el apartheid,
pero su entendimiento de la cultura africana era muy superficial (...) nada de
eso le movía un pelo, vivía esperando la hora de volver al club de Londres
donde tocaba”.
Fela conoció a la primera de sus veintiocho esposas, llamada Remi Taylor, en la ciudad de Cambridge. Su prometida era una docente británica, descendiente de nigerianos.
Pronto armó
una banda que llamó "Koola Lobitos" y, mientras desaprobaba exámenes,
en la escuela de música ganaba seguidores en la escena independiente
londinense, con un estilo de moda en Nigeria conocido como "Highlife"
o de "Alto Status" en castellano, uno de los primeros puntos de contacto
entre la música africana y occidental a través de una mezcla de ritmos latinos,
jamaiquinos, jazz y elementos africanos.
A mediados de esa década, luego de que Nigeria se independizara de Inglaterra tras un régimen colonial de cincuenta años, Fela regresó a su país. Allí se sumó a la banda Tony Allen señalado en su momento como “el mejor baterista del mundo”, alguien que permitió llevar las composiciones de Fela a otro nivel a partir de su profundo conocimiento del jazz y diferentes ritmos africanos. Pero hacia fines de los sesenta, admirado con el funk y el soul de James Brown -que comenzaba a volverse una celebridad en Nigeria-, Fela decidió conocer de cerca esos estilos, por lo que viajó con su banda a los Estados Unidos en 1969.
En
Estados Unidos inició una relación amorosa con Sandra Izsadore, una cantante y
activista integrante de las Panteras Negras que lo introdujo a la obra de
Malcolm X, Martin Luther King y los movimientos de lucha por el orgullo de la
"raza negra". Nigeria atravesaba por entonces una dramática situación
con una guerra civil que había dejado como resultado más de un millón de
muertes y una junta militar en el gobierno, y tras esa experiencia reveladora
inspirada por la contracultura más combativa del Estado anglosajón, Fela
regresó a su país decidido a emprender una revolución a partir de su música.
Fela estaba totalmente decidido a crear algo por lo que la gente llegara a amarlo por sobre cualquier artista, y así fue como nació el Afrobeat. Todo lo que vino después dio lugar a una de las biografías más excepcionales en la historia de la música popular del siglo pasado. Por un lado, está la parte política y musical: con elementos bailables del “Highlife” más el free jazz, el soul y el funk que había conocido de primera mano en la ciudad de Los Ángeles.
El
nombre de su banda cambió a "África 70", creando un estilo
"único", con piezas que podían durar hasta treinta minutos,
conjurando un espíritu rebelde donde lo tribal y lo sexual se fundían con
letras ácidas que satirizaban a las fuerzas imperialistas, a la junta militar y
a los músicos que buscaban su ascenso social siendo funcionales al gobierno.
Fela promovió a su vez la unión de todo el pueblo africano y la lucha contra
cualquier resabio del colonialismo. Eso en muy resumidas cuentas es el
Afrobeat, el género que él mismo creó y que lo llevó a convertirse como había
soñado en la estrella más grande de su país.
Ninguna descripción de Fela estaría completa sin la mitología que, a partir de entonces, comenzó a crecer alrededor de un estilo de vida que lo encontró sumando seguidores y enemigos poderosos a cada paso, viviendo en espíritu comunitario junto a su banda y decenas de mujeres con las que siempre se mostraba en público, tocando ocho horas todas las noches en el mítico club "The Shrine" o "El Santuario" en castellano.
Paul McCartney, uno de los tantos admiradores que Fela ganó por el mundo en aquellos años, contó recientemente en una entrevista el particular encuentro que tuvo con el músico en Nigeria. Todo comenzó cuando el ex-Beatle le solicitó a EMI que le informara qué estudios tenía a disposición en el mundo para grabar las canciones que formarían parte del tercer disco de la banda Wings, titulado “Band On The Run”. Finalmente se decidió por el que la discográfica tenía en Lagos, para de paso conocer de cerca de qué iba este artista que estaba dando que hablar en todos lados. Cuando llegó fue a verlo a “The Shrine” y quedó impresionado, tanto que llegó a decir que era el show más fantástico que había visto en su vida. Allí también estaba Ginger Baker, baterista de Cream, otro devoto de Fela que había grabado un álbum junto a él.
La popularidad de Fela creció de manera vertiginosa, tanto que en 1974 decidió levantar una valla con alambres de púa para evitar el ingreso de la policía en el complejo de tres pisos donde vivía en Lagos y lo declaró territorio autónomo: la República de Kalakuta, su propio Estado dentro de un Estado que, fundó sin trámites burocráticos ni pedirle permiso a nadie y que pronto se expandió hacia el barrio que rodeaba el complejo, donde instaló un estudio de grabación y una clínica de acceso gratuito dirigida por uno de sus dos prestigiosos hermanos médicos.
El Estado simbólico fue llamado "Kalakuta" en burla, ya que "Calcuta" era el nombre que recibió una celda de prisión que habitó Fela, en un uno de los muchos encuentros que tuvo con la ley por sus actividades de protesta.
Fela incluso tenía un burro al que puso de nombre "El Presidente" y, una vez, quiso ir montándolo desde la casa hasta el club donde tocaba. La gente en la calle gritaba y cantaba a su alrededor, pero el animal comenzó a tirar patadas hacia todos lados. Pero el estado de gracia no duraría mucho.
Los militares realizaron una redada al complejo de Fela Kuti el 18 de febrero de 1977, en las Fuerzas Armadas de Nigeria que se emplearon decenas de soldados armados, con la misión de incendiarlo y poner fin a la Republica de Kalakuta.
Esta excusa del ejército quedó inútil ante los relatos de testigos del público, que se acercaron para testificar que vieron al ejército atacar e incendiar la casa. El generador eléctrico que, según el ejército, tuvo un cortocircuito, estaba montado en un camión móvil estacionado frente a la puerta de Kalakuta, pero no había ningún miembro de Kalakuta que tuviera acceso al camión mientras los soldados rodeaban la casa.
El tribunal se reunió periódicamente durante semanas y, al escuchar los testimonios de más de ciento ochenta y tres testigos -entre militares y civiles-, entre ellos, se encontraban bomberos estatales, quienes afirmaron que los soldados agresores les impidieron apagar el fuego cuando llegaron al lugar.
También
hubo miembros del público que afirmaron haber visto a soldados llevando bidones
que supuestamente contenían sustancias inflamables arrojadas sobre los
vehículos estacionados frente a la casa para iniciar el incendio y se
presentaron fotografías para demostrarlo. Aunque en teoría las actuaciones del
tribunal debían ser públicas, un corresponsal del New York Times que cubría las actuaciones, fue desalojado por la fuerza por agentes de
seguridad nigerianos y deportado al día siguiente del país.
Finalmente,
el tribunal presentó sus conclusiones en un informe al gobierno del estado de
Lagos. El informe decía, entre otras cosas que “…el incendio fue iniciado
involuntariamente por un soldado desconocido y exasperado”. Para repartir
culpas, el informe culpa al mando de la policía del estado de Lagos por la
“ligereza” con la que trataron las acusaciones de “crímenes” denunciadas contra
Fela.
El
tribunal recomendó que, dado que no había esperanzas de que los habitantes de
Kalakuta pudieran coexistir pacíficamente con los soldados en el cuartel vecino
de Abalti, por lo que sugirió trasladar el cuartel o a Fela de la zona, y
también condenó a Fela por utilizar la palabra “República” para describir su
casa desafiando la Constitución y llegó a sugerir que el gobierno debería
impedir que Fela llamara su casa como tal.
Finalmente,
el tribunal recomendó que el movimiento de Jóvenes Pioneros Africanos (YAP) fuera proscrito y sus actividades investigadas por agentes encargados de hacer
cumplir la ley. El gobierno del estado de Lagos, al aceptar las recomendaciones
del tribunal, concluyó en un documento denominado "informe de libro
blanco", señalando que:
“...el gobierno desea señalar que ningún individuo, por poderoso o popular que sea, puede situarse por encima de las leyes". de la tierra. El gobierno no permitirá ni tolerará la existencia de una situación que sea capaz de socavar las bases mismas de la sociedad civilizada”.
El asesinato de su madre radicalizó el odio de Fela contra la dictadura, y al cumplirse un año exacto de aquel salvaje ataque llevó adelante uno de los gestos más cuestionados de su compleja leyenda cuando para provocar al gobierno se casó en ceremonia pública con veintisiete mujeres, muchas de las cuales eran bailarinas y coristas de su banda.
El cantautor se postuló para presidente de Nigeria en 1979, siendo la primera elección en más de una década, a través de su propio partido político, al cual llamó "Movimiento del pueblo", pero su candidatura fue rechazada por los militares y otros políticos, debido a que su popularidad podría complicar unas elecciones de por sí amañadas.
Fela Kuti creía en el ideal de la unidad africana y trata de predicar la paz entre los africanos, así que el movimiento político era “Panafricanista” y “Socialista”, inspirado especialmente pro el gobierno de Thomas Sankara en Burkina Faso.
La vida sigue, por lo que reanudó su carrera musical con una nueva banda, llamada “Egypt 80”, con la cual continuó grabando discos y realizando giras nacionales durante los años siguientes.
La
amistad entre Fela Kuti y Thomas Sankara en los ochentas, aunque muy pública,
es de las más ocultadas por obvias razones políticas e ideológicas. La misma
vida de estos grandes revolucionarios africanos ha sido menospreciada en los
medios de comunicación, especialmente en los norteamericanos, en los que buscan
que, los afroamericanos y los africanos en general, sigan caminos imprósperos
en la lucha por la igualdad material y social.
Kuti
tenía mil y una cosas que decir sobre la corrupción de los implacables
gobiernos militares de Nigeria, aunque también del resto de África. Sankara
aunque era un militar, también era el favorito de los comunistas y socialistas
alrededor del Mundo, comprometido con deshacer lo que él consideraba asimetrías
de la sociedad burkinesa.
Los
dos amaban a toda África y sus diferentes pueblos, por lo que pensaban que la
comunidad era mucho preferible a la individuación fomentada por la
occidentalización. El músico no era un ideólogo pero, el soldado era marxista.
Pero había una confluencia simplista entre los tipos de África que buscaban
Kuti y Sankara: lo único que querían era ver comer a su gente.
Sin
embargo, la política no es lo único que unió a los dos hombres, porque Sankara
era un guitarrista consumado y un erudito fanático de la música africana.
Podría decirse que Kuti habría encontrado puntos en común con el líder
burkinabe incluso si no fuera por la política.
Una
de las ocasiones en las que se encontraron fue en el Festival Panafricano de
Cine y Televisión (FESPACO) de 1987, en la ciudad de Ouagadougou de Burkina
Faso. Según todos los indicios, los dos hombres siguieron manteniendo
correspondencia después de reunirse.
Un
año después de que Sankara fuera acribillado a balazos por miembros amotinados
de su propio ejército, en una entrevista le preguntaron a Kuti qué sentía sobre
el golpe y él respondió:
“...Su partida es un golpe terrible para la
vida política de los africanos, porque era el único que hablaba de la unidad
africana, de lo que los africanos necesitan para progresar. Él era el único que
hablaba. Su pérdida es grave [largo silencio], pero mi mente está tranquila
porque la muerte de Sankara debe tener un significado para África. Ahora que
Sankara ha sido asesinado, si al actual líder de Burkina Faso no le va bien, lo
verán claramente. Esto significa que en [el] futuro, los malos líderes tendrán
mucho cuidado al matar a los buenos líderes…”
Cualesquiera
que sean las lágrimas que haya derramado, Kuti las alejó de los ojos del
público. Pero estaba bastante claro que en Sankara, Kuti encontró un líder lo
suficientemente agradable como para no criticar, algo sobre lo que los líderes
nigerianos de la época pasaban noches sin dormir.
El más polémico de sus álbumes fue “Beasts of No Nation” de 1989, cuya portada muestra a Botha, primer ministro de Sudáfrica, Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos, y Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido, como chupasangres con cuernos. La primera línea de la canción principal se inspiró en un discurso de Botha, porque el álbum en sí es una condena contra el apartheid en Sudáfrica.
El autor nigeriano-estadounidense Uzodinma Iweala toma el título del álbum para titular u novela “Beasts of No Nation” de 2005, la cual fue adaptada como un largometraje dirigido por Cary Joji Fukunaga en 2015. La novela y largometraje sigue a un joven que se convierte en niño soldado, mientras su Nación experimenta una horrible guerra civil.
La actividad artística de Fela Kuti comenzó a mermar en la década de los noventa debido a una enfermedad, la cual se tiene casi la plena seguridad que era SIDA, debido a su estilo de vida como “mujeriego” y la propagación casi endémica del VIH en Nigeria.
La muerte de Fela Kuti fue “anunciada” en Lagos el día 2 de agosto de 1997, siendo enterrado enfrente de su casa el 12 de agosto de 1997. Los hijos Femi y Seun, también músicos, tocaron durante toda la reunión.
Babatunde Fashola, el gobernador de Lagos inició una iniciativa para reconstruir el complejo y convertirlo en el Museo de la República de Kalakuta en 2012, siendo inaugurado oficialmente el 15 de octubre de 2012, en conmemoración del 74 cumpleaños de Fela. Contiene exhibiciones de ropa, instrumentos y obras de arte de Fela, así como un restaurante y un hotel.








































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